Lukla, es la entrada aérea al Himalaya Nepalí. Este aeropuerto situado a 2800 msnm (metros sobre el nivel del mar) es el inicio para muchos “conquistadores de lo inútil”. Cientos de personas llegan año a año para intentar al menos, cambiar la perspectiva por un rato, y mirar el mundo desde las montañas mas altas del mundo.

El 20 de Abril de 2012 aterricé en este lugar para hacer un trekking en el valle del Kumbu, camino obligado para los que queremos ascender el Everest, o deslumbrarnos con el bellísimo Ama Dalam. Esta zona pertenece al parque nacional Sagarmatha, nombre con el que los nepalíes llaman al Everest y significa “brotado del cielo”;  del lado tibetano (China) se conoce como “Chomolungma” que quiere decir “Madre del Universo”.

Apenas se baja del avión vemos los primeros yaks llevando carga para alguna expedición, son grupos de cinco a diez, cada uno lleva un collar con una campana colgando. El sonido es el que te advierte que hay que correrse a un costado, porque pasan como una aplanadora llevándose todo por delante. No hay calles ni rutas. Solo unos caminos angostos que bordean laderas de montañas que llegan a los 8000 mts. Los yaks son los encargados de movilizar el peso pesado. Yaks, y principalmente espaldas de hombres y mujeres abastecen y distribuyen los pueblos de la zona. Cargan con bolsas de comida, ladrillos, placas de madera, de aluminio, metros de mangueras, inodoros (caprichos de turista occidental), y cualquier elemento necesario para facilitar al viajero de variedad y comodidad.

En la montaña, se vive de lo que hay, se duerme cuando aparece la luna, se amanece con el sol y el olor a humo de los rituales locales. Se camina temprano, antes que bajen las nubes y con ellas un poco de agua, se come lo que se cosecha, o lo que las espaldas de los porteadores puedan soportar y se toma agua con pastillas potabilizadoras…

La idea de hacer con las manos, surge acá, en Lukla. Lukla es trasladar estas experiencias tan simples al milenario oficio de hacer zapatos, con la continua adaptación que requiere ser un emprendedor en Buenos Aires, claro. Estar presente, en los procesos, en los detalles, disfrutarlos, mejorarlos. Nada es al azar. Distinguir lo necesario de lo prescindible. Lo importante de lo urgente.

Con una línea clásica, la idea es hacer algo anacrónico. Que se pueda usar hoy, mañana y siempre. Combinable y simple. Priorizando la comodidad y la elección de los mejores materiales, no por lujo y alarde, sino para que duren mas.  El consumo es consciente. 

Si queres escribirme,  lo podes hacer a hola@lukla.com.ar,

Muchas gracias por leer!

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 Yanina Andreoli.